Vivir fuera de tu país durante 15 años, ver la evolución hasta llegar los amigos de un correo semanal hasta ser un "chat" sea de Whatsapp, Facebook o Twitter (lo pueden creer?) te hace sentir "cerca" con esos clásicos dibujos de tazas de café, ositos de peluche o tan vulgares como solecitos sonrientes, donde al mismo tiempo q familiares y amigos vives los apagones, las colas de las tiendas (virtualmente sea por fotos, videos, mensajes o la muy socorrida nota de voz "Ësta de Pin... la cola de xxxx"), las tormentas electricas, de agua, o hasta del transporte, en fin cada una de las "invencibles batallas cotidianas".
Aparentemente estas "viviendo" la misma realidad que todos ellos hasta q alguien deja escapar "¿ Alguien sabe algo de fulano?", o una frase tan inofensiva como " tengo una consulta el dia x " y en el peor de los casos "Mengano está interno, ¿saben como sigue?" para que esa bestial dama llamada realidad te despierte de una bofetada, galletazo, gasnaton, picua en fin como te dé la gana llamar al azote de la realidad mostrándote q no estas ni cerca, ni informado, ni tienes la oportunidad de hacer nada más que quedar a merced de otros para saber "de fulano", "como estuvo la consulta de Sutano" o "como siguió Mengano". Por suerte muchas veces eso no pasa de una simple rutina, o quizás una gripe o cualquiera de las otras enfermedades que con "nuestros títulos empíricos de médicos infectólogos o de cualquier otra especialidad" tratamos como entendemos y llegamos cuando en ocasiones la solución es llenarte de tubos, abrirte 40 hoyos adicionales en tu piel a golpe de inyecciones y análisis.
Lamentablemente no estás, estas ausente, perdido, desaparecido, en fin te fuistes, te pirastes, te salvastes, cualquiera de todas las definiciones usadas cuando alguien se refiere a tí como el que se fué, emigró , con el que no se puede contar para "ir a ver a alguien". Pero que vives al pie de los partes que puedes conseguir por algún lugar, las noticias picadas, fraccionadas y en ocasiones en completa contradicción (como el famoso cuento del cometa Halley). Hasta que llega la noticia que nadie desea escuchar: "ya no está", y sin querer todo el torbellino de vivencias, realidades, cercanía se convierte en un océano, un abismo inmensurable y una vez más la realidad te azota mostrando que no estas, que no viven cerca, y hasta para para algo tan profano como decirle adios a un cuerpo inanimado, solo puedes hincarte de rodillas en tu casa llorando de rabia y de impotencia, porque tu no estas allí.